Como ingeniero especializado en embarcaciones eléctricas, tengo la oportunidad de analizar de forma sistemática los datos operativos de unidades que ya están navegando, tanto en embarcaciones eléctricas de turismo Xouva 4.90 como embarcaciones deportivas de la serie Méntor M6 en su versión eléctrica.
Este acceso continuado a datos reales de explotación permite contrastar hipótesis de diseño, validar dimensionamientos energéticos y, sobre todo, introducir mejoras con base objetiva. La monitorización no se plantea como un elemento accesorio, sino como parte del ciclo de ingeniería: diseño → operación → análisis → ajuste.
En esta entrada se expone cómo convertir registros eléctricos en información útil para la toma de decisiones técnicas.
1.- Qué datos aportan valor
En una instalación eléctrica de propulsión, los parámetros que permiten evaluar el comportamiento del sistema son, entre otros:
Energía consumida por jornada (kWh).
Intensidades máximas y medias en navegación.
Estado de carga (SoC) y profundidad de descarga (DoD).
Número de ciclos equivalentes.
Balance entre energía cargada y descargada.
Eventos de subtensión, sobrecorriente o sobretemperatura.
El análisis debe centrarse en magnitudes energéticas integradas en el tiempo, no únicamente en valores instantáneos.
2. Metodología de análisis
a) Segmentación operativa
El primer paso consiste en distinguir claramente:
Fases de navegación.
Fases de carga.
Periodos de inactividad.
Sin esta segmentación, los balances energéticos pueden resultar engañosos (por ejemplo, contabilizando consumos auxiliares como uso operativo real).
b) Integración energética
Una vez depurados los datos, es posible calcular:
Consumo específico (kWh/h o kWh por milla).
Autonomía real basada en perfiles de uso habituales.
Desviaciones respecto a hipótesis de diseño.
Este contraste entre modelo teórico y datos reales permite validar si la capacidad instalada es coherente con el perfil operativo.
c) Análisis longitudinal
El seguimiento mensual o anual facilita detectar:
Tendencias de degradación en capacidad útil.
Cambios en el patrón de explotación.
Desajustes progresivos en el sistema de carga.
La monitorización adquiere valor cuando permite observar tendencias, no solo eventos aislados.
3. Aplicaciones prácticas
Un análisis estructurado de datos operativos permite:
Ajustar límites de descarga para maximizar vida útil de baterías.
Evaluar si existe sobredimensionamiento o infra-dimensionamiento energético.
Redefinir estrategias de carga en función del uso real.
Establecer criterios objetivos para futuras configuraciones de potencia y capacidad.
En embarcaciones de uso profesional, pequeñas desviaciones sostenidas pueden tener impacto acumulado relevante en costes y fiabilidad.
4. Más allá del “dashboard”
La existencia de una plataforma de monitorización no implica, por sí sola, que se esté realizando un análisis técnico.
Un mismo valor de SoC puede tener implicaciones distintas según la profundidad de descarga habitual. Del mismo modo, un pico de corriente solo puede evaluarse correctamente si se contextualiza con su duración, régimen térmico y límites admisibles del sistema.
La monitorización debe integrarse dentro del marco global de diseño: desplazamiento real, curva de potencia del casco, eficiencia del sistema propulsivo y estrategia energética adoptada.
La telemetría es una herramienta potente y útil al servicio tanto de los diseñadores como de los operadores. Es nuestro trabajo como ingenieros interpretar los datos recopilados, ajustados a la realidad, contrastarlos con el modelo de diseño y utilizarlos para mejorar el sistema.